Ofrecemos a nuestros lectores el texto integro de la entrevista que realizamos al maestro Cruz-Diez en su casa en París en mayo 2013, este reportaje fue publicado en versión editada en el revista del Diario Notitarde de «Letra Inversa» en la ciudad de Valencia, Venezuela. Fecha de publicación 01 de septiembre de 2013.
La Marión Gallery de la capital de Panamá organizó un merecido homenaje con la inauguración de una exposición titulada “Cruz-Diez 90 años de Color”, dedicada al que puede ser considerado el artista venezolano más universal con motivo de su cumpleaños número 90; toda una vida dedicada al arte y particularmente a la investigación del color, aportando a lo largo de ese trayecto vital un discurso personalísimo al mundo de las artes plásticas.
Para decirlo en palabras del desaparecido poeta Eugenio Montejo “Cada obra de arte revela un diálogo irrenunciable con su creador”, creemos que nunca estuvo mejor empleada la idea que contiene la frase que en nuestro entrevistado.
Carlos Cruz-Diez, nacido en Caracas el 17 de agosto de 1923, es el artista viviente más importante de Venezuela por ser uno de los padres fundadores del Op-Art y por haber aportado al arte universal una nueva dialéctica del color concibiendo este como una realidad autónoma protagonista de su propio espacio y tiempo sin necesidad de otros soportes. Es además un hombre con una gran virtud que destaca por sobre todas las demás, una humildad que desarma y sorprende.
El maestro nos concedió una entrevista en exclusiva para “Letra Inversa” – Diario Notitarde, en su hogar en París, en la estrecha Rue Pierre Semard, la que hizo suya desde su llegada de Venezuela alquilando el local de una antigua “Boucherie” para convertirla en su taller y con el transcurrir del tiempo fue adquiriendo otros inmuebles en esa misma calle para utilizarlos como depósitos, más tarde fue creado el departamento de documentación, que se encarga de resguardar todo el trabajo impreso del maestro, hoy en día ese rincón parisino es reconocido como el lugar del cual ha surgido una inmensa y originalísima reflexión plástica sobre el color. Aún no la nombran la calle Cruz-Diez, pero luego de 50 años bajo el afable influjo del maestro no faltará algún parisino que ya la llame así.
P: ¿Después de tantas vivencias y de haber impresionado al mundo hay algo que todavía sorprenda a Carlos Cruz-Diez?
R: Con el pasar de los años y con la edad cada vez queda uno más sorprendido, porque todos los días la vida te da algo nuevo. Es como en el arte mismo, ningún artista cree que ha cumplido su misión, siempre quedan muchas por cosas por decir. El discurso se está haciendo hasta que uno tenga uso de razón. Cada día salen nuevas posibilidades, el movimiento cinético esta ahora instaurado muy bien históricamente y en la actualidad todo el mundo nos solicita, de todos lados surgen cantidades de exposiciones y actividades relacionadas con la obra; – se me llenó el cuarto de agua, nos dice el maestro con su risa chispeante.
P: ¿Cómo fue ese proceso creativo hasta que logró alcanzar su lenguaje propio?
R: Fue un largo proceso de investigación y de paciencia, desde niño en la escuela me fascinaba inventar, creo que eso es innato en mí, eso no se enseña, no hay universidad que te haga “doctor en invención” (risas), eso no existe. Mi madre me contaba que me regalaba juguetes y yo los desbarataba, pero no para destruirlos, sino que los transformaba en otra cosa, y funcionaban como juguetes, pero modificados por mí eso es imaginar, algo innato.
En la época de la Escuela de Artes Plásticas yo me decía – Que fastidio, porqué todo el mundo pinta de la misma manera, no se pondrá hacer otra cosa que no sea eso, yo soy pintor y no reniego de la pintura, pero lo que no me gustaba era el mismo concepto; una tela a la cual se le aplicaban colores con una brocha. ¿Porque no puede ser otra cosa? Esa idea llevo mucho tiempo Y me llevo tiempo para pensar y analizar.
El maestro nos explica que también las vivencias cuentan mucho. ¿Porque el color tiene que estar ahí? el aire esta coloreado, el color puede venirse al espacio también, no tiene que estar necesariamente en un soporte; eso estuvo muy bien pensarlo. ¿Pero cómo materializar eso? Eso se tradujo en años de experimentos y fracasos, con más fracasos que éxitos, y la perfección no es más que es la acumulación de fracasos tanto que fracasaste hasta que lo haces bien y sigues trabajando e inventando.
“Practico la disciplina del investigador y del experimentador, porque los “soportes” que he logrado estructurar son fuente de sorpresas y de imponderables. Pongo en juego trampas de luz acordes con el comportamiento del color. En mis obras nada está hecho al azar, todo está previsto, programado y codificado. La libertad y lo afectivo sólo cuentan a la hora de elegir y combinar los colores, tarea a la que impongo una única restricción: ser eficaz en lo que quiero decir. Es una integración de lo racional y lo afectivo. Yo no me inspiro: reflexiono”.
P: ¿Su obra del Centro de Acción Social por la Música, ya se ha vuelto emblemática en muy poco tiempo, en que pensó para realizarla?
R: José Antonio Abreu se comunicó conmigo y me dijo; Carlos necesito que hagas una obra para esta sala, y es para los niños, se me ocurrió entonces si es para los niños vamos a hacerle como una caja de colores, de creyones, las sillas se prestaban para colorear y animar todo ese espacio, cada uno de sus elementos. Creamos una permutación en 10 módulos y ha tenido una gran receptividad porque tiene esa cosa espontánea de una caja de creyones, es muy original, en ninguna parte del mundo hay unas butacas así.
“Mi obra es un intento por revelar la naturaleza del color y su acción sobre el hombre sin el bloqueo que provocan las convenciones culturales, dado que nuestra relación con el mundo del color es profundamente afectiva”.

Las butacas del Centro de Acción Social por la Música, obra del maestro Cruz-Diez.
P: Recientemente se inauguró en Caracas la muestra “Cruz-Diez en Blanco y Negro. Fotografías 1942-1986”. ¿Porque esperó tanto tiempo para dar a conocer su obra fotográfica?
R: El periodismo y la fotografía siempre me han interesado, pero tal vez si yo hubiese mostrado eso, hubiesen hablado más de mis fotografías en lugar de aquello que nadie entendía y que a mí me interesaba dar a conocer.
P: ¿Contribuyó la fotografía a su obra?
R: Cuando hacia pintura figurativa si, yo iba conjuntamente con Aquiles Nazoa a la Charneca, al Observatorio a todos esos lugares para hacer fotografías y apuntes, para buscar la temática para los cuadros figurativos, y después para ganarme a la vida, aquí en París hacia fotografías para La Fayette, joyería y fotografías para vidrios entre otros.
P: Valencia es una ciudad privilegiada, pues cuenta con varias obras suyas en sus espacios públicos…
R: Si, entre otras “Fisicromía Naranja de Valencia” en la Redoma de Guaparo, “Ambientación Cromática” en la Asociación de Ejecutivos y la “Fisicromía Doble Faz para Valencia” en la Plaza de Toros. En los años cuarenta yo iba todas las semanas a Valencia con Oswaldo Vigas a visitar a unas muchachas lindas, así que por poquito me quedo en Valencia, (risas).

Indución Cromática Torres Stratos, Valencia, Venezuela.

Fisicromía de Doble Faz para Valencia Plaza de Toros Monumental, Valencia, Venezuela

Fisicromía Naranja de Valencia, Redoma de Guaparo, Venezuela.
P: ¿Qué significó para usted recibir el premio Penagos de Dibujo, en Madrid?
R: Me causó mucha emoción, y a la vez gracia, porque si dibujar significa hacer líneas, yo entonces he hecho millones de kilómetros de líneas…(risas). También lo dije cuando me dieron el premio. Es muy interesante porque el premio lo recibí en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, y cuando yo estudie allí también ahí estuvieron Tito Salas, Reverón, y en su tiempo Goya, así que era como una especie de templo del arte.
Por otra parte, cuando era niño mi padre recibía revistas de Europa, españolas, y estaban los dibujos de Penago, quien era muy buen dibujante y a mí me encantaban, aunque hoy en día el premio ha cambiado y hoy se lo otorgan a artistas por su trayectoria, cómo hicieron conmigo.
P: ¿Qué representa el tiempo en la vida del artista? Fisicromía Naranja de Valencia,
R: El tiempo es el gran amigo y a la vez el gran enemigo del artista – porque el arte es una aventura que a veces no tiene ningún resultado, hay gente que trabaja toda su vida creyendo haber dado algo importante y resulta que el tiempo dice que no, y desaparecen, y otros que tienen la suerte de vivir el que su discurso haya llegado a la gente, porque la gente responde a lo que tú estás diciendo. Nuestra tendencia felizmente ahora ha llegado profundamente a la sociedad y eso para nosotros es una gran satisfacción. No obstante, pienso que en el arte al igual que con los artistas no existen fórmulas, hay artistas a quienes no les gusta comunicarse, a mí en particular me gusta hablar y comunicarme, amo a la gente, pero no significa que sea una norma para todos los artistas.
“…a medida que avanzaban mis conocimientos, me afianzaba en la convicción de que la profesión de artista no era un simple placer personal o una manera de evadir responsabilidades, un encierro en un mundo ajeno a la realidad, sino más bien un compromiso espiritual ante uno mismo y ante la sociedad.”
“No soy poeta, ni escritor, ni historiador, ni filósofo, solo soy pintor…” CCD
Y podríamos agregar; el mejor embajador del arte y el gentilicio venezolanos ante el mundo.
Texto por: Janeissy Poyer – Foto de portada Oswaldo Guerreiro / Fotos cortesía: Atelier Cruz-Diez/www.Cruz-Diez-com.es